El cubo mágico

Os recomiendo encarecidamente este post

Hoy me reinvento .

O al menos lo voy a intentar. Y os aviso , este post es laaaaargo.

Voy a volver a escribir aquí.

Como siempre, la prioridad seguirá siendo compartir consejos sobre mi mundo: el tatuaje, el piercing, las redes sociales, los negocios y todo lo que he aprendido durante estos años.

No te preocupes.

No voy a convertirme en filósofo de repente.

Para hablar de la muerte ya tenemos a Belén.

Pero hay algo curioso que está ocurriendo.

A medida que avanzo en mi vida, en mi negocio y en el podcast, cada vez me encuentro con más personas que me hacen cuestionar cosas que antes daba por sentadas.

Psicólogos.

Empresarios.

Escritores.

Personas que han pasado por situaciones muy duras.

Y cada conversación me deja una sensación parecida:

Hay cosas que no siempre son lo que parecen.

No soy experto en psicología.

Tampoco en espiritualidad.

Ni en metafísica.

Ni siquiera sé muy bien cómo llamar a todo esto.

Pero sí sé que cada vez veo más situaciones que me hacen pensar.

Y esta semana me ocurrió una con algo tan simple como un cubo mágico.

Hace unos días vi una ilusión óptica de un cubo que parecía girar.

Cuando descubrí el vídeo en Instagram, la explicación era sencilla:

Si querías que el cubo cambiara de dirección, debías girar la pantalla del móvil.

Y funcionaba.

Pero entonces me hice una pregunta.

¿Y si pudiera hacerlo sin girar la pantalla?

¿Y si pudiera entrenarme para cambiar la dirección a voluntad?

Empecé a probar.

A observar.

A repetir.

Y poco a poco descubrí algo curioso.

Podía hacer que girara hacia la derecha o hacia la izquierda sin tocar el móvil.

Si quería verlo girar hacia la derecha, me bastaba con mirar hacia la parte inferior derecha de la imagen.

Si quería verlo girar hacia la izquierda, miraba hacia la parte superior izquierda, fuera de la pantalla, y hacía un parpadeo ligeramente más largo de lo normal.

El cubo cambiaba de dirección.

O al menos eso parecía.

Pero en realidad el cubo nunca cambió.

La imagen seguía siendo exactamente la misma.

Lo único que había cambiado era mi forma de observarla.

Y ahí apareció una segunda reflexión.

Muchas veces creemos que necesitamos cambiar las circunstancias para sentirnos mejor.

Cambiar de trabajo.

Cambiar de ciudad.

Cambiar de pareja.

Cambiar de situación.

Igual que en Instagram me decían que había que girar la pantalla.

Sin embargo, resulta que en ocasiones el cambio no está fuera.

Está dentro.

Está en aprender a mirar de otra manera.

Está en entrenar la mente para descubrir posibilidades que antes no veía.

Porque el cubo no cambió.

El que cambió fui yo.

Y entonces me di cuenta de algo.

La vida funciona muchas veces igual.

Dos personas pueden vivir exactamente el mismo día.

El mismo trabajo.

La misma empresa.

La misma situación económica.

Incluso el mismo matrimonio.

Y una sentirse afortunada mientras la otra se siente desgraciada.

¿Qué ha cambiado?

La interpretación.

No estoy diciendo que todos los problemas estén en nuestra cabeza.

Hay problemas reales.

Hay dolor real.

Hay situaciones injustas.

Pero también es cierto que muchas veces sufrimos dos veces:

Una por lo que nos ocurre.

Y otra por la historia que nos contamos sobre lo que nos ocurre.

Lo más interesante del cubo no es que cambie de dirección.

Lo más interesante es que aprendí un método para hacerlo cambiar.

Mirar a otro punto.

Parpadear de otra manera.

Cambiar el foco.

La imagen seguía siendo la misma.

Pero la percepción era diferente.

Y quizá eso también ocurre en nuestra vida.

A veces no podemos cambiar inmediatamente nuestra realidad.

Pero sí podemos cambiar las preguntas que nos hacemos.

Las personas con las que hablamos.

Los libros que leemos.

Las ideas que escuchamos.

El significado que damos a lo que estamos viviendo.

Porque muchas veces el problema no es el cubo.

Es desde dónde lo estamos mirando.

Y aquí aparece la pregunta importante:

¿Qué parte de tu vida necesita realmente un cambio?

¿Y qué parte simplemente necesita que la mires desde otro ángulo?

Mañana entrevisto al psicólogo Carlos Postigo.

Y tengo la sensación de que esta conversación va a girar precisamente alrededor de eso.

De cómo distinguir cuándo necesitas cambiar tu forma de mirar la vida.

Y cuándo necesitas cambiar de vida.

Ya te contaré lo que descubra.

Si quieres venir a nuestro podcast y que el mundo te conozca , bienvenido.

Y si quieres aprender a tatuar de verdad y sin mentiras, bienvenido